El termómetro de la economía argentina sigue marcando una marcha irregular. El último informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), perteneciente a la Fundación Mediterránea, sintetiza con precisión el momento: la actividad mostró un rebote del 0,8% en junio respecto de mayo según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), pero ese envión no alcanzó para evitar que el segundo trimestre cierre con una contracción promedio del 0,9%. La película completa muestra que, si bien el nivel general de actividad se sitúa un 5,3% por encima de noviembre de 2023 y acumula en el primer semestre un alza del 1,9% frente al mismo período de 2025, el promedio esconde un país productivo dividido en dos velocidades muy marcadas.
Motores dinámicos frente a los sectores en rojo
El informe pone bajo la lupa la disparidad acumulada desde fines de 2023 hasta hoy, dejando en evidencia ganadores consolidados y ramas que no logran salir del pozo. En la cima del crecimiento acumulado se destacan la minería (+29,5%), la intermediación financiera (+25,7%) y el sector agropecuario (+19,1%). En la industria pesada, la refinación de petróleo (+10,6%), sustancias químicas (+7,5%) y alimentos y bebidas (+7,3%) lograron sostener terreno positivo. En la vereda opuesta, la industria manufacturera (-6,5% en valor agregado) y el turismo internacional (-24,9%) continúan en terreno negativo respecto a fines de 2023. Al interior de las fábricas, el derrumbe es crítico en el rubro textil (-39,9%), minerales no metálicos (-23,7%), aparatos e instrumentos (-21,2%) y maquinaria y equipo (-19,2%).
La alarma se enciende con mayor fuerza en el universo de las pequeñas y medianas empresas. El relevamiento del Observatorio PyME citado por el IERAL muestra que la producción de este segmento cayó un 3,6% en el segundo trimestre, castigada por la retracción del mercado interno y el encarecimiento del crédito. Este escenario se traduce en una preocupante capacidad ociosa: la metalmecánica opera a solo un 38% de su potencial instalado, el rubro textil al 39,2% y el plástico al 39,9%. A su vez, la construcción permanece como el pozo más profundo de la economía, con una baja acumulada del 20,2% en el indicador sintético (ISAC) desde noviembre de 2023 y desplomes superiores al 30% en insumos básicos como ladrillos huecos (-36,1%), yeso (-34,2%) y pisos y revestimientos cerámicos (-30%).
Prevén una baja para julio
El respiro de junio parece haber encontrado un nuevo freno al arrancar el segundo semestre. Las primeras estimaciones privadas para julio vuelven a anticipar un terreno contractivo en la comparación mensual: el Índice Líder de Actividad de Argentina (ILA-ARG), elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe, arrojó una baja de 0,15%, traccionada por el deterioro en el mercado laboral, la menor recaudación de impuestos internos y el freno en el patentamiento de maquinarias. En sintonía, la consultora Equilibra estimó una contracción del 0,5% mensual, remarcando un patrón de intermitencia donde la actividad no primaria encadenó cuatro caídas consecutivas y el empleo formal sigue mostrando signos de debilidad.
Tucumán y la región
Al igual que en otros informes macroeconómicos nacionales, el reporte del Ieral no desagrega cifras provinciales específicas para Tucumán, pero los datos sectoriales trazan un espejo directo de lo que se vive en el territorio. La recuperación del agro (+19,1%) y de alimentos y bebidas empuja y sostiene a la matriz cañera y citrícola tucumana, consolidándose como el principal amortiguador del empleo y las exportaciones locales. Sin embargo, ese envión contrasta con el drama del cordón textil y fabril de la provincia, donde las plantas manufactureras sufren el impacto de una capacidad ociosa cercana al 60% y una demanda interna deprimida. Al mismo tiempo, el freno en la construcción y la caída vertical en el despacho de materiales golpea de lleno la obra pública provincial, a los corralones y a los miles de empleos directos e indirectos que dependen del sector en el NOA.
El análisis del Ieral deja como conclusión que aún resta conseguir que la reactivación derrame sobre las Pymes y el entramado productivo del interior del país, donde los costos y la caída del consumo todavía pesan con fuerza.